
A mediados de los años ochenta comenzó a trabajar la talla directa de alabastro y fue cofundadora de la Asociación de Escultores Pablo Gargallo, un colectivo zaragozano decidido a recuperar la tradición escultórica aragonesa y del que han quedado múltiples muestras de su actividad por todo el territorio.
En este periodo aprende las diversas técnicas de vaciado y la talla de madera al lado del consagrado artista Manuel Arcón. Sus inquietudes le llevan a una colaboración constante y enriquecedora con poetas, videocreativos, escenógrafos y orfébres, siempre a la búsqueda de nuevas fórmulas de expresión.
Durante la década de los noventa investiga con la pintura al óleo, mientras se prodiga en cursos de escultura o modelado y promueve constantes proyectos artísticos en colaboración con entidades culturales y ciudadanas. Uno de los más singulares y satisfactorios es el que realiza con un grupo de enfermos mentales del Hospital Psiquiátrico de Zaragoza.
En 2003 abre un taller estable en la localidad oscense de Ayerbe, a la que se vincula, con el objetivo de disponer de espacio suficiente para llevar a cabo obras de mayores dimensiones. Esto dará lugar durante los siguientes años a la realización de diversas obras de carácter monumental realizadas en talla directa de piedra.
Tras la apertura de un nuevo taller urbano en su ciudad natal vuelve a colaborar en diferentes proyectos conjuntos, mientras aborda una renovadora etapa creativa protagonizada por las técnicas mixtas y el conglomerado de materiales.
A lo largo de su dilatada carrera ha recibido algunos premios y realizado múltiples exposiciones individuales y colectivas por Aragón, otras comunidades españolas y diversos países europeos como Francia, Portugal, Bélgica y Noruega.
